Untitled photo

Incertidumbre


Una escalera desconchada, una estantería con zapatos y libros de texto de uso común, dos cuartos llenos de literas e incertidumbre. Estoy en uno de los muchísimos orfanatos de Kathmandu y esa palabra se repite una y otra vez en mi cabeza, incertidumbre. Les veo volver del colegio y todo lo que puedo pensar es, ¿Qué vida tendrá estos niños? ¿qué futuro les espera?


En Nepal el 41% de los niños sufre desnutrición crónica. Casi la mayoría de ellos solo realiza una comida al día. Siendo la edad tope de escolarización obligatoria hasta los 11 años la mayoría abandona el colegio mucho antes. Solo 1 de cada 5 accede a la educación secundaria. Lo harán ellos? O en su lugar acabarán viviendo en la calle? Me es muy difícil escribir una frase así por todo lo que implica pero es una realidad: toda persona que haya estado en Kathmandu es consciente del gran número de niños tóxico dependientes que viven en la calle. La organización Child Welfare Society estima que casi 11.000 niños viven en la calle solo en la ciudad de Kathmandu, y en un país en el que la marihuana o el pegamento son más baratos que la comida se crea una triste realidad, el 93% de niños en esta situación son tóxico dependientes. Organizados en grupos y con tareas individuales muy bien definidas y asignadas se dedican a mendigar conociendo la vulnerabilidad de los turistas y enfrentándose día a día con su pasividad. Acabarán estos niños como ellos? O abandonaran la escuela para trabajar?


A pesar de que en Nepal el trabajo infantil es ilegal, según Child Labor Report actualmente existen 1,6 millones de niños forzados a trabajar. Electricistas, mecánicos, trabajadores en fábricas, agricultores… La mayoría son menores de 14 años y la mayoría son niñas. ¿Porque niñas? La respuesta es tan sencilla como aterradora, porque no necesitan una educación. 7 de cada 10 mujeres no ha ido a la escuela. Estas niñas tienen por delante una vida en la que decidirán por ellas, serán esclavas de sus maridos, de su familia, de las tradiciones. Si consiguen trabajo ganaran menos que los hombres, si se casan su marido podrá maltratarlas con total impunidad, el peso de sus hogares caerá sobre ellas y su única esperanza es la de casar a uno de sus hijos y que su mujer herede todo ese peso. Tal es la diferencia de géneros que incluso su esperanza de vida es mucho menor que la de los hombres.


Así que aquí estoy, haciendo muecas mientras se ríen. A pesar de las diferencias, a pesar de acabar de conocerles no soy alguien extraño para ellos, están acostumbrados. Están acostumbrados a todos los occidentales que van y vienen en cortos programas de voluntariado vendidos como paquetes vacacionales. ¿Tienen un efecto real sobre sus vidas? ¿Afectan de algún modo a esa incertidumbre? ¿Lo hago yo?


Ellos se ríen, juegan, se ayudan con los deberes, pelean por quien utiliza hoy el mejor lápiz de todos...mientras yo, como adulto, solo puedo ver la incertidumbre, esa incertidumbre que a un niño le es invisible ya que todo lo que hace un niño es ver el mundo como un juego. O así debería de ser, porque al final de todo solo hay una verdad que prevalece sobre todas sus posibilidades, sobre toda duda, que algunos niños dejan de jugar antes que otros.

Powered by SmugMug Owner Log In